En el año 1996 un amigo me regaló por mi cumpleaños el libro «La sabiduría del Eneagrama«. Este libro supuso un antes y un después en mi desarrollo personal, y sobre todo, espiritual. Desde entonces no he dejado de estudiar esta potente herramienta de autoconocimiento, aplicando los conocimientos que nos aporta, tanto en mí misma como en mi práctica profesional.

Os dejo esta pequeña reflexión sobre lo que he aprendido de ella:

El Eneagrama es un camino que cuando abre su puerta en ti, nunca más se cierra. Pero su abrir es un abrir con pausa, al compás de un despertar que va develando finas capas de consciencia.

Se aprende rápido y saborea lento.

Su misterio es su fuerza.

Es mapa y brújula tanto en la superficie como en lo profundo. Organiza y orienta.

Potente por su poder de convocatoria, tanto como sistema de autoconocimiento y transformación personal, organizacional y espiritual, como por su poder para reunir, vincular, compartir, generar, disfrutar y trascender.

Encontrar el Eneatipo es confirmar una historia de motivaciones y resoluciones. Es saber que uno es, eso que es. Es reconocer y trascender una identidad forjada a base de repeticiones que aseguran la familiaridad del paso que sigue.

El Eneatipo es el punto de partida y no el de llegada.

El Eneagrama nos enseña a mirar hacia dentro y hacia atrás. También a mirar a nuestro alrededor, haciéndonos ver que otros también tienen un adentro y un atrás, pero por otro camino. Nos enseña que en este mundo cabemos (y valemos) todos, por eso todos podemos aprender de todos.

Nos enseña igualmente a mirar hacia delante, hacia arriba y más allá, desafiando la inercia de un estancamiento caduco que detiene nuestra evolución como personas y como sociedades.

Nos enseña a desplegar nuestro mejor potencial. Encontrar lo mejor de nosotros para brindárselo al mundo y dejar esto como legado a los que nos siguen.

Digamos que en su aspecto espiritual, nos hace sentir parte de un todo.

El desafío es integrar lo postergado, lo cegado, lo olvidado. Es encontrar en este diamante de nueve caras, las claves para refractar la mejor luz.